Thursday, October 7, 2010

TERCER CAPITULO, ESCRITO POR URSULA ("NEFERTITI")

CAPITULO 3, ESCRITO Por: Ursula ("Nefertiti")

*Altair Jarabo como Serena
*Imanol Landeta como Valentin Sanchez Vilar
*Jose Ron como Gerónimo Salvatierra


Valentin le entrega su novela con cuidado ya que es obvio que Serena es un poco desastrosa.

- Serena, ten cuidado por favor ¿sí? Ten en cuenta el trabajo que llevo invertido en esta novela.
- Jo, no hace falta que me digas tantas veces que tenga cuidado, yo no voy a romper ni a estropear nada- le dice ella mirándolo con inocencia a lo que Valentín sonríe tiernamente, esa chica es un desastre, pero le inspira una ternura que anteriormente ninguna chica había despertado en él.
- Está bien Serena, disculpa mi comportamiento, pero como verás soy una persona que ama el orden de todas las cosas y la limpieza.
- Si, si, y yo también, no te creas, ¿es que no se nota? – le dice Serena con una sonrisa, Valentín ríe ante ese comentario ¿de verdad ella no era consciente que era un desastre, un torbellino?
- Claro Serena, con cada cosa que haces, bueno, - le dice Valentín dirigiéndose hacia la cocina- dime qué quieres para tomar que no sea agua.
Serena que le estaba mirando mientras él iba a la cocina ni siquiera le escucha lo que le estaba diciendo, estaba demasiado concentrada en su ancha espalda y en cómo le quedaban los pantalones en donde la espalda pierde su nombre.

- ¿eh, qué me decías?
- ¿Qué si quieres tomar algo?
- Ah, sí gracias pero no te molestes, yo misma puedo preparar algo para los dos- dice Serena levantándose bruscamente del sofá y tirando los cojines al suelo- uy perdona, ahora mismo los coloco bien- pero al agacharse a recogerlos le da con el trasero a un adorno finísimo que Valentín tenía en la mesita, por suerte al caer no se rompe, Valentín va corriendo a su lado.
- Yo pondré bien las cosas Serena, por favor, tú estate tranquilita y quieta en el sofá mientras yo traigo lo que vamos a tomar, ¿te parece un capuccino?
- Si, un capuccino está muy bien gracias, ¿pero le tienes de vainilla?
- Eh, pues no.
- Ah, vaya, es que a mí solo me gustan los de vainilla...
- Pues mira, aquí mismo enfrente de mi casa hay una cafetería donde hacen unos capuccinos de vicio, bajaré y los traeré.
Serena se levanta corriendo del sillón, esta vez sin tirar nada, y se acerca a Valentín.
- Mejor bajo yo, si no te importa, pero es que no me quiero quedar en tu piso sola, ¿y si pasa algo? ¿si se rompe algo? Con lo perfectito que eres enseguida me echarás las culpas a mí, así que prefiero bajar yo a por los cafés.
- Está bien-dice Valentín aliviado mientras la conduce a la ventana- es esa cafetería de allí, la de al lado del supermercado.
- Vale, en unos minutos estaré aquí con las cosas, ¿quieres lo mismo que yo?
- Si, no estaría mal probar el capuccino de vainilla, me tiene intrigado.
- Está muy rico- Serena se va corriendo y da un portazo tan grande que retumba en toda la casa, Valentín cierra los ojos y suspira aliviado, esa chica era un remolino de vida, se pone la mano en la cabeza y al abrir los ojos descubre que Serena se ha dejado el bolso en la mesita de la entrada- ya llamará al portero automático- pensó.
Serena baja las escaleras a saltos, no le gusta bajar en ascensor y cuando ya está cerca de la cafetería se da cuenta de que no lleva el bolso, y madre mía, no sabía en qué piso vivía Valentín, que torpe, se tapa la boca mientras mira hacia el edificio a ver si se ubica un poco, pero nada, así que ni corta ni perezosa comienza a llamarle a voz en grito.

- VALENTIN, VALENTINNNNNNNN, ¿ME OYESSSSSSSS?
Valentín no se lo podía creer, esa cabra loca estaba sin parar de dar gritos en la calle, muerto de la vergüenza se asoma a la ventana y le hace señas para que se calle.

- VALENTINN, ME HE DEJADO EL BOLSO EN CASAAAA.
- Vale, vale Serena, pero no grites más, ahora mismo te lo bajo.
- ¿QUEEEE? NO TE OIGOOOOOO
- Por Dios- dice Valentín desesperado- que ahora te lo bajo Serena.
- NO HACE FALTA, TÍRALO POR LA VENTANAAAAAAA
- Si , si, pero no grites Serena por favor.
Valentín le tira el bolso por la ventana y se mete corriendo en casa mientras Serena se va divertida a la cafetería, desde luego con esa chica uno no tenía tiempo de aburrirse.

Gerónimo estaba en la cafetería cuando ve por la ventana venir de la casa de ese tipejo a la loca de Serena, ¿pero a él porque le tenía que importar lo que esa descarada hiciera con su vida?, ella pasa por su lado sin reparar siquiera en su presencia, y pide con su estruendosa voz dos capuccinos de vainilla y unos bollos, estaba pidiendo cosas para los dos, para ella y ese imbécil que lo miraba de esa manera tan rara, le dan las cosas y Serena se iba feliz al apartamento de Valentín, pero en ese momento Gerónimo se levanta para decirle un par de cosas y como ella iba en las nubes no le ve y le echa todos los cafés ardiendo encima.

- Pero qué haces loca, mira lo que has hecho, Diossss, como quema, eres una boba Serena.
- ¿pues para qué te pones en medio, eh, estúpido, quien te manda?
- ¿Cómo puedes ser tan desastrosa? Eres una loca
- Y tu un metiche, siempre te me atraviesas, el otro día con el coche, ahora con esto…
- Si, estupendo, ahora la culpa de que me eches los cafés encima la tengo yo ¿no?
- Eh… pues sí claro.
Gerónimo la mira con furia, esa chica no cambiaba, le encendía la mala leche, tenía el pecho completamente quemado y dolorido, Serena estaba recogiendo las cosas del suelo, pero al incorporarse resbala con el café desparramado en el suelo y cae encima de Gerónimo aplastándole el pecho con las manos.
- Diossssss, joder, lo que faltaba, Serena, ¿tú eres de este jodido mundo? Me ca… - dice Gerónimo a voz en grito- quítate de encima de mío torpe, me estás jodiendo pero bien, el café ardiendo, ahora esto, ¿Qué quieres, que me tengan que atender en el hospital?
- Ay, tampoco hace falta que te pongas así de borde que no es para tanto, vaya un macho que estás hecho, que no aguantas ni un dolor tan leve.
Justo cuando Gerónimo le iba a decir cuatro cosas bien dichas, aparece Valentín por la puerta, iba a buscar a Serena para ayudarla a subir las cosas ya que esa chica era un peligro con pies, y al entrar y ver la escena se queda con la boca abierta.

- Pero Serena, ¿qué ha pasado?
- ¿y a ti que te importa tío?-dice Gerónimo exaltado- qué eres, ¿su jodido angel de la guarda?
- No seas maleducado Gerónimo- le dice Serena dándole un manotazo en el pecho.
- Joder Serenaaaaaa, Dios, me estás destrozando…
- Oye, perdona, pero si quieres puedes venir a casa a que te cure y a darte una ducha, luego te dejaré ropa limpia para que te pongas.
- A mí no me sirve tu ropa, eres un flacucho, no sé como pretendes que me meta dentro de esos pantalones…
Valentín se ruboriza ante ese comentario y las cosas que le hacen pensar sus palabras.
- Eh, tengo ropa de tu talla, te aseguro que te servirá- Valentín aún tenía la ropa del que fue su gran amor, de vez en cuando dormía abrazado a ella, pero ya había perdido su olor…

- venga, ¿es que tienes miedo de venir con nosotros? ¿o es que el señor se cree muy superior al resto de los mortales?- le dice Serena para picarle.

- no me toques más las narices Serena, ¿a qué tengo que temer, a una mocosa torpe como tú?

- venga chicos- dice Valentín poniéndose en medio de ambos- parecéis niños de tres años, vamos a mi apartamento y te cambias, no puedes ir así por la calle.

- iré, pero no porque tú lo digas imbécil, ni tú niñata, lo haré solo para no ir haciendo el ridículo por la calle.

Los tres toman rumbo al apartamento de Valentín y entran en él, Valentín le pide a Gerónimo que le siga y le lleva al baño, mientras se está duchando abre el armario de él... están todas sus cosas, no había tenido el valor de desprenderse de ellas, es lo único que le quedaba de ese amor, las cosas que guardaba bajo llave en ese armario, sacó un par de cosas mientras Serena le miraba apoyada en el quicio de la puerta del cuarto.

- ¿y toda esa ropa de quien es eh?, no es para nada tu talla, tu estás muy flaco.

Valentín la mira sobresaltado, nunca nadie había entrado en ese cuarto de su casa ni habían visto el armario, cerró la puerta rapidamente, tragó saliva con dificultad y salió de la habitación cerrando la puerta con llave.

- ¿por qué tienes esa puerta con cerrojo dentro de tu propia casa?

- no seas metiche Serena, hay cosas que pertenecen a la privacidad de las personas, ¿no lo entiendes?

- claro, por quien me tomas, yo también tengo cosas secretas, que nadie sabe- dijo ella mirando hacia un lado con cara pensativa ¿tenia algún secreto? ella se lo contaba todo a todo el mundo, era un poco lengua suelta.

- pues entonces sabrás que hay cosas que uno no quiere contar, y por lo tanto hay que respetarlo, eres un poco imprudente Serena, tienes que madurar.

- yo soy madura, te digo una cosa, soy la chica más madura que vas a conocer jamás, en serio- le dice ella al ver la mirada de incredulidad de Valentín- mi madre hasta me deja pasear a su perrita a mi sola, y eso que no se la deja a nadie, por algo será- dice Serena con aires de superioridad

Valentín la mira con ternura, esa chica no sabía nada de la vida, era demasiado inocente, era alguien especial, una cabra loca que lo llenaba todo de vida a su paso, con su voz chillona, con sus imperfecciones, con sus torpezas, estaba llenando de vida ese apartamento que desde su muerte... estaba negro, silencioso, carente de emociones, como su alma.
Valentín se acerca a ella y sin decir ni una palabra la abraza, ella se queda mirando al techo enmudecida, en la playa no quiso siquiera agarrarla de la mano, y ahora esto, pero Valentín estaba emocionado al ver que ella con su vitalidad le sacaría del oscuro pozo donde se encontraba, en ese momento sale Gerónimo del baño, con solamente una pequeña toalla alrededor de la cintura y se queda mirando la escena con los ojos chispeantes, suspira profundamente para no echarse encima de ese niñato y partirle la cara en dos, y comienza a aplaudir fuertemente.

- que maravillosa y tierna escena tenemos aquí, el "rarito" abrazando a la patosa, la reina del desastre, Serena...

- eres un imbécil Gerónimo

Valentín la suelta rapidamente y al ver a Gerónimo de esa forma tiene que mirar hacia otro lado si no quiere que el bulto de sus pantalones delate sus tendencias.

- aquí tienes la ropa, si tan patéticos te parecemos, te la pones y te vas

- vaya vaya, si el amigo de la patosa número uno del reino tiene caracter, muy bien...

Gerónimo se acerca a recoger la ropa que Valentín le está ofreciendo, y al hacerlo le roza sin querer el abultado pantalón, le mira rápidamente a los ojos con gesto incrédulo, pero piensa que a lo mejor no es por el, hace unos segundos estaba abrazando a Serena, puede ser por eso, tendría que dejar de ser tan narcisista, se encoge de hombros, agarra las cosas y se las pone en el baño, sale después de unos minutos, Serena y Valentín apenas se habían movido del sitio.

- mañana te mandaré esta ropa con alguien, me largo para que hagais lo que sea que hayáis venido a hacer

Y sin decir ni media palabra más se va de allí sin ni siquiera dar las gracias, Serena mira la puerta por la que ha salido totalmente indignada, ese Gerónimo no tenía modales, y luego se fija en el suelo, le había dejado todo lleno de agua a Valentín que se había quedado raro y meditabundo, Serena ya sabía como era con sus cosas, así que agarra un cubo con agua y la fregona para limpiarlo todo, estaba en el baño y se queda mirando el agua, parece limpia, pero conociendo a Valentín decide cambiarla, así que ni corta ni perezosa en vez de tirar el agua sucia al retrete, ella que no sabía nada de limpieza del hogar, no se le ocurre otra genial idea que tirar el agua por la ventana del baño.

Gerónimo que ya se iba a casa todo cabreado de pensar que Serena estaba sola con ese, de repente se ve en medio de la calle y bañado de arriba a abajo con agua y lejía, mira hacia arriba y ve a Serena desde la ventana tapándose la boca con las manos al darse cuenta de lo que había hecho, la furia estalla en él...

- SERENAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA !!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

2 comments:

  1. la novela es muy divertida y sensual...

    me encanta la frase:estaba demasiado concentrada en su ancha espalda y en cómo le quedaban los pantalones en donde la espalda pierde su nombre.

    los chicos son guapos y me imagino bien las situaciones, gero saliendo con toalla y a valentin que se le endurece todo je,je...

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  2. no me había dado cuenta de este capítulo, parece que Nefer se metió de lleno a los galanes de la novela. :)

    Renzo

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