Thursday, October 7, 2010

CAPITULO 6, ESCRITO POR URSULA ("NEFERTITI")

CAPITULO 6, ESCRITO POR URSULA ("NEFERTITI")
Don Octavio queda maravillado ante la belleza de Serena, la mira descaradamente, con ese descaro que da la seguridad en sí mismo, era un hombre muy atractivo y jefe de varios negocios de éxito entre los que se incluía ese salón de belleza, y qué mejor que tener una chica tan bella en un salón donde la belleza era el objetivo principal.

- Venga conmigo señorita ¿se llama...?

- Serena Altair Márquez a su servicio señor.

- muy bien Serena- dijo Octavio recreándose en cada silaba- acompáñeme a mi despacho, vamos a comenzar con la entrevista
Marcia iba tras ellos con cara de pocos amigos, llevaba desde siempre enamorada de Octavio que había tenido una relación por muchos años y justo ahora que se quedaba solo y que ella podría tener algo con él, llegaba la zorraltair esa para quitárselo, maldita

- Marcia, yo solito puedo llevar a cabo esta entrevista, ¿es que no me ves capacitado?

- si, si señor Octavio- dice ella apresurada y nerviosa, cosa rara en ella que era más bien de lengua viperina, pero es que ese "papacito" era para poner de los nervios a cualquiera- perdóneme, pero debo de ver su curriculum y asegurarme que cumple con las condiciones que precisamos

- esta es mi empresa y nadie mejor que yo para saber lo que busco o lo que quiero ¿no es así?

- si señor, disculpe, no era mi intencion....

- y la próxima vez- la corta Octavio- no trates con esa descortesía a nadie, o te veras de patitas en la calle Marcia, tu lengua puede perderte.

- si señor- dijo Marcia antes de retirarse, Serena estaba observando toda esa escena callada, impertérrita, aunque esa chica la había tratado con antipatía ella no quería que la regañaran y la trataran así, ese hombre, Don Octavio le daba miedo y le inspiraba respeto, no quería que a ella la tratase nunca así.

- bueno pasa y toma asiento, Serena Altair, por cierto que me gusta mucho tu nombre, me agradan los nombres poco comunes

- muchas gracias- dice Serena nerviosa, se dirige hacia el asiento que le señala Octavio pero se sienta demasiado en el filo y se cae al suelo en una postura nada femenina.

- por Dios chiquilla, ¿te has lastimado?- le pregunta Octavio al acercarse a ella para ayudarla a incorporarse.

- no, estoy acostumbrada...o sea, es decir...- Serena se calla de inmediato, ese hombre impone mucho más de cerca que de lejos, es guapísimo realmente, pero por muy guapo que le pudiera parecer a ella le gustaba demasiado Valentin

Octavio la ayuda caballerosamente a levantarse del suelo y la acomoda elegantemente en el asiento.

Mientras Marcia está en la recepción haciendo unas llamadas que le encargó Don Octavio esa misma mañana, cuando de repente entra un bombonazo bastante alterado.

- ¿qué desea señor?- pregunta Marcia con su estruendosa voz y su tono siempre cínico y cortante

Gerónimo se da la vuelta y sonríe, era Marcia, la hermana de uno de sus mejores amigos, cuando era más joven ella le gustaba bastante, pero ahora las cosas habían cambiado, en su mente solo estaba "la reina del desastre" su metepatas deslenguada, Serena

- hola Marcia, que alegría verte por aquí

- hola Gero, pero hay que ver que papacito te has puesto con los años ¿no?

- jajajaja, vaya, vaya, si va a resultar que ahora seré yo el que te guste a tí

- pues has llegado tarde de nuevo, mi envenenadísimo corazón está conquistado

- no me digas, pero no te ilusiones querida Marcia, que hace mucho que ya tus macabros encantos no me afectan

Marcia le mira sonriente, pensando que no eran más que palabrerías, él siempre había estado loco por ella, desde que era apenas un chavalin, incluso le llegaron rumores que cuando era muy crio ridiculizó a una niña que le escribió una carta de amor, porque él solo tenía ojos para ella aunque nadie lo supiera

- ya hablaremos de muchos temas pendiente Gero, pero dime, ¿qué es lo que trae por aquí?

- ¿ha entrado hace un momento una rubia destartalada, medio locuela?

- ¿zorraltair?

- ¿como?- pregunta Gerónimo confundido- ah si, Altair, ahora recuerdo, sí ella es Serena Altair... pues sí, esa misma

- está en una entrevista con el papacito de mi jefe

- no creo que la acepte para el puesto, siempre le pasa lo mismo, es un desastre mundial, nada sobrevive al paso de Serena

- pues me da a mi que sí la va a contratar mi Gero...

- ¿como dices? ¿por qué piensas eso "brujita"?- le dice Gero para recordar viejos tiempos en que su hermano y él la llamaban así

- pues porque el bombón de mi jefe se ha quedado prendado de la belleza de tu zorraltair

Gerónimo aprieta fuerte la mandíbula, otro más detrás de ella, era increíble como había pasado de ser una niña delgaducha, poco llamativa y enfermiza a convertirse en pocos años en ese precioso cisne que volvía locos a todos los hombres, y a él el que más.

Mientras dentro del despacho Don Octavio seguía con la entrevista a Serena que por todo lo acontecido con Valentín estaba mas nerviosa y descentrada que de costumbre.

- bueno ... y ¿de qué quieres trabajar en nuestros salones?

- pues verá, yo sé algo de manicura, pedicura y maquillaje, y ultimamente he aprendido algo de cabellos, como echar coloración y alisar, y... luego aparte me han enseñado unos masajes relajantes musculares, que creo que es un servicio que se ofrece también en este salón

- si, cierto, es un salón muy completo en el que ofrecemos todo lo que acabas de mencionar, lo que pasa, es que... experiencia no tienes, ya que eres muy joven

- si señor, pero - empezó a decir Serena acelerada - si a los jóvenes no se nos da la oportunidad de ejercer pues nunca tendremos esa experiencia que se requiere ¿y sabe qué pasara? pues que cuando los viejitos ya se retiren, ninguna persona estará capacitada para ocupar su puesto y...

- para, para, para , ya he entendido el mensaje, ¿y sabes qué creo?

Serena le mira asustada. no sabe qué le puede decir, a lo mejor la llama impertinente por todas las cosas que le ha dicho, viendo su comportamiento con la chica de la recepción, cualquier cosa podría esperarse de él

- dígame señor, si le he ofendido le pido disculpas, no era mi intención- dijo Serena levantándose del asiento apurada, Don Octavio en ese momento también se encontraba de pie para decirle el resultado de la entrevista, ella al levantarse de esa manera tan brusca tropezó con la alfombra tan cara que adornaba el suelo del estiloso despacho y se cayó encima de él haciendo que se derramara en su traje tan caro un vaso de refresco que se estaba tomando- ay, por Dios, mire lo que he hecho, lo siento, será mejor que me marche, ya sé el resultado de la entrevista, y si el traje no tiene arreglo, con su recepcionista dejaré mi dirección para que me mande llegar lo que le tenga que abonar

Serena se da la vuelta totalmente derrotada, parecía que la entrevista no iba mal al principio, ¿por qué siempre le pasaban esas cosas precisamente a ella que ansiaba tanto ese trabajo?

- párese de inmediato- dijo Octavio con voz firme mientras se quitaba la chaqueta y la camisa que habían quedado inservibles

Serena se da la vuelta lentamente y con la vista perdida en el suelo, viendo los detalles de esa preciosa alfombra que había sido la causa de ese desastre.

- dígame señor...

- antes de que pasara todo esto, te iba a decir que estoy totalmente de acuerdo con todo lo que me has planteado

Serena le mira asombrada

- ya, pero ahora me dirá que soy demasiado torpe y ...

- no, te digo que estás contratada, veo en tí mucho potencial, eres una buena persona y tienes ganas de aprender, tienes errores sí, pero con el tiempo los iremos subsanando, yo te ayudaré, ¿quieres el puesto Serena Altair Marquez?

- si señor, claroooooooooo- dijo Serena totalmente contenta y emocionada

- pues el puesto, es tuyo

Serena no pudo contener la emoción de saber que al fin tendría un trabajo y podría tener su propio dinero para manejar, para comprarse sus cosas, para empezar a ser una adulta, y va corriendo a abrazar a Octavio que al sentirla así de pegada en su pecho desnudo no puede evitar tener una erección.

En ese momento se abre la puerta del despacho, eran Marcia que iba con Gerónimo para anunciar la entrada de éste que quería hablar urgentemente con Serena, se quedan los dos petrificados, Serena y Octavio en una actitud más que comprometida, y él sin camisa.

- ¡QUÉ DEMONIOS SIGNIFICA ESTO!- dice Gerónimo echando fuego por los ojos

Continuará...

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