Thursday, October 7, 2010

CAPITULO 16, ESCRITO POR DEIANNE

CAPITULO 16, ESCRITO POR DEIANNE



Natalie Portman como Scarlett (Prima de Emma)

El timbre de aquella casa antigua sonó con estrépito durante unos segundos. Una bella niña de cinco años de edad fue la única que lo oyó, con delicadeza se levantó del suelo donde jugaba con sus bellas barbies y se dirigió a la puerta dando saltitos gráciles.
Espió por el cerrojo para ver de quien se trataba. Un señor con rostro amable pensó ella y eso basto para que girara el pomo de la puerta sonriendo con dulzura.
Valentín se impacto al ver a la pequeña Luz y no supo que hacer. ¿Lo reconocería? . Era preciosa y con ese vestidito rosa que traía puesto parecía una princesa.
-¿Señor?-Dijo ella con su suave voz. No lo reconocía-¿Qué necesita?-Él la miró una vez más. Era toda un señorita, hablaba con cuidado y corrección en un impecable ingles. ¿Podía ser tan perfecta?
Él sonrió con ternura y con voz calmada le explico.
-Hola hadita pequeña, me gustaría hablar con tu mamá, ¿Se encuentra en casa?
-¿Mami?-Dijo ella con extrañeza en su suave voz-Ella prepara la comida. ¿En serio que parezco un hada?
-¡Pues sí!, un hada muy bonita-Ella le sonrió mostrando sus blancos dientecitos.
-Entonces si la llamo, ¿cómo es tu nombre?
-Dile que es de parte de Valentín-La niña no dio seña de conocer su nombre, sólo dio unos saltitos delicados y fue en busca de su madre.
No recordaba haber estado tan nervioso antes. Le dolía que su propia hija no lo hubiera reconocido ¿Cuántos errores había cometido? ¿Le perdonaría ella algún día?. Su pulso se aceleraba con cada segundo que transcurría y parecía que la sangre que corría por sus venas quería hacerlas explotar. Podía sentir el palpitar de su corazón agitado. Algo en su interior le punzaba, lo lastimaba....la culpa.
Una mujer delgada y muy enfermiza con rostro preocupado y pálido caminaba por el pasillo con la niña pisándole los talones. Emma no era nada parecido a la mujer que había dejado atrás hace unos años. Estaba muy cambiada, sólo la reconoció por su intenso color de ojos.
-Valentín...-Dijo ella con una voz quebrada-Gracias a Dios.
Impacto. ¿¡Qué diablos era eso!?, Emma agradeciendo a Dios por verlo...¿Se había vuelto loca?
-¡No dejes que esa bruja se los quede, por favor, no Valentín, no, no, no!-Gritó como una histérica abalanzándose sobre él.
-Emma cálmate, ¿Qué sucede?...¿Quién es “ella”?-Y como respuesta a su pregunta, una de las mujeres más hermosas que vio en su vida se paró en el umbral de la puerta que llevaba a un largo pasillo. Tenía rasgos delicados y una mirada misteriosa.
-Le exijo que se vaya de mi casa, anormal-Exigió ella con su voz fría-Aquí no aceptamos sus comportamientos, y los niños no tienen porque ser espectadores de un fenómeno como usted.
-¡Son mis hijos, tengo todo el derecho de...!-Emma empezó a convulsionarse entre sus brazos-¿¡Qué le pasa a ella!?
-¡Váyase antes de que llamé a la policía!-Volvió a exigir la elegante dama con un destello de locura en su voz. Valentín decidió no buscar más problemas y dando una ultima mirada a la niña se soltó de los brazos de su ex esposa y se fue.

-¿Tiene usted una idea de quien es la señora que vive en aquella casa?-Le preguntó consternado Valentín a un vecino de la zona mientras salía de la casa.
-Es una viuda, su nombre es lo único que sé, Scarlett se llama. Es muy rara, vive sola con esa mujer loca y los dos niños. Casi nunca se dejan ver.
-Pero me han dicho que la “loca” trabajaba en el personal de un hotel...
-Pues desde que viven en este barrio, esa señora ha estado muy desequilibrada, puede ser que antes si....lo siento, no sé mucho más que eso, señor.
-Bien, gracias-Le dio una par de billetes al ingles y se alejo de allí muy confundido. ¿Quién era esa tal Scarlett?, ¿Por qué Emma estaba desequilibrada?...


Rodrigo miraba una vidrieras en la avenida principal cuando sintió que alguien tocaba su hombro. Sonrió al ver a Valentín pero esa sonrisa se esfumo al ver su rostro confundido.
-¿Ha pasada algo malo, Val?-Preguntó con preocupación.
-Define malo Rodrigo, nada ha sido como lo esperaba...todo es muy raro, parece una película esto.
-Emma reacciono mal ¿Cierto?
-Para nada, se alegro muchísimo de verme, bendijo al cielo y no sé que más...pero luego empezó a actuar como una posesa pidiéndome que no deje a los niños con esa tal “Scarlett”, que me hecho de la casa a patadas.
-¿Scarlett?
-Parece que es una viuda solitaria, debe de ser la prima de Emma, no me explico porque tanto misterio, mañana volveré a aparecer por allí, mentalmente más preparado.
-Pues me parece bien, pero tendremos que averiguar un par de cosas de esa señora en lo que nos queda del día.
-Gracias por ayudarme Rodrigo, todo lo que me estas brindando no tiene precio...no lo merezco.
-Eso no importa, somos amigos ¿no?, yo por ti haría cualquier cosa, ya te lo he dicho.
-Ojala pueda corresponderte con el paso del tiempo. ¿Qué te parece si ahora vamos a cenar, ?...Estoy muerto de hambre y de cansancio.

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Serena miraba con nostalgia el atardecer desde el balcón de su casa. El cielo se iba tornando del color de la sangre mientras el son se perdía en el horizonte. Todo era tan extraño en ese momento.
Unos meses atrás nunca hubiera imaginado todo lo que estaba ocurriendo. Gerónimo la amaba. El mismo Gerónimo terco y arrogante que una vez la había rechazado. El mismo Gerónimo que siempre quiso. ¿Por qué no era feliz entonces?
Lo sabía, nunca sería completamente feliz si no tenía a su mejor amigo cerca de ella.
Valentín le había mentido, era verdad, pero no podía enojarse con él, le necesitaba muchísimo. ¿Dónde estaría en ese momento?
La amistad que había nacido entre los dos era demasiado fuerte, el lazo que los unía jamás podría ser roto, ni por la distancia, ni por Gerónimo ni por la mentira...
Necesitaba hablar urgente con él, debía comprenderlo, estaba confundido y seguramente muy triste y no soportaba que él sufriera, su dolor era el suyo.
La única forma que quedaba de ser feliz era solucionar por fin ese triangulo amoroso.
-Aquí tienes un té, Serena, tal vez con esto te tranquilices un poco-Miró a Gerónimo y dio una carcajada divertida- ¿Qué te causa tanta gracia?-Le sonrío él con sorna.
-De ti-Río ella devuelta. A Gerónimo le encantaba verla sonreír y más si era por su causa.
-¡Oh bien!, ahora soy payaso, genial Serena.
-¡Ja, ja!, lo siento, es que es raro verte así de preocupado por mí, nunca lo hubiera pensado.
-Ni yo... te veías pensativa cuando vine...-Le entregó la taza de té y se sentó a su lado en una reposera . Ella no le contestó pero bebió un sorbo de la infusión y segundo después escupió todo con dramatismo-¡Serena!; ¡Que asco de chica!
-¡El asco es esta cosa que has hecho Gerónimo! ¿Quieres envenenarme?, Puaj, nunca más en mi vida dejare que me prepares nada.
Él la miró con molestia.
-Cocinar es lo único que no sé hacer-Dijo con orgullo-Para lo demás soy perfecto....
-¡Eres un engreído!-Le contestó ella con burla.
-¡Y es por eso que te gusto tanto, Serena!...Vamos, soy guapo, talentoso, inteligente...-Ella le miró con embeleso. Le encantaba cuando se ponía en el plan de “chico difícil”.
-¿Qué te sucede que me miras con esta cara de boba?-Dijo el picándola con una sonrisa de satisfacción en su rostro-Me estas dando la razón, mi reina del desastre- Ella siguió sin contestar y le miró a sus hermosos ojos verdes, lo que más le gustaban de él. Se perdió en ellos unos instantes y se sorprendió al sentir su corazón desbocado-Te amo, Gerónimo.
-Ya lo sé-Él acerco su rostro al de la joven y apretó sus labios contra los suyos. Ella no pudo responder a eso porque sintió que las lágrimas volvían a inundar su rostro. El las retiró con delicadeza, dándole un beso primero en la frente, luego en una de sus mejillas y por último en los labios nuevamente.
Cuando sintió que los labios impasibles de Gerónimo se posaban en los suyos, fue como si una gran explosión estallara en su interior y de repente, su cuerpo dejó de sentir el frío que hacia varios días inundaba. Ahora lo único que llenaban su alma y su corazón, era un calor muy agradable y bonito. Ella le devolvió el beso con la misma suavidad y ternura con que él se lo había dado. Luego se retiró de el lo suficiente como para poder contemplarlo de nuevo.
De no ser que sus cuerpos estaban separados por los dos sillones en los que se encontraban sentados hubieran acabado nuevamente como unas horas atrás.
-Esto-Dijo ella con timidez-Gerónimo, quiero hablar de lo que sucedió entre nosotros esta tarde...ya sabes-Se sonrojo furiosamente ante el recuerdo de lo que casi había sucedido.
-¿De que casi lo hicimos?...-Dijo con él con espontaneidad.
-Pues sí...tu, yo...sé que tiene que suceder entre nosotros y que me comporte de una forma desinhibida en ese momento pero...tengo miedo.
-¿Miedo?-Se extraño él.
-Ahora en frío y que lo pienso, me da terror es que yo nunca estuve con nadie, ya sabes de “esa” forma.
-¡Oh!-Dijo él ¿Cómo no lo había su sospechado?. Su dulce e inocente Serena-No te preocupes, te cuidare....-Le sonrió él mientras acariciaba su mejilla sonrojada.
-Gracias-Dijo ella y le besó suavemente una vez más-Sé que no debería Gero, pero sigo preocupada por Valentín, tengo mucho miedo por él...
-Déjalo pasar, no sé lo merece, nos mintió a los dos y seguramente también a mi hermano...Si lo vuelvo a ver, Serena-Le contestó con voz amenazante-Juro que lo mato.
-¡Tú no le harás nada de nada, Gerónimo!-Dio un gritito de pánico.
-¿Y todavía lo defiendes?-Dijo el un poco enojado y celoso y ella se hecho a llorar. Antes las lagrimas de ella toda furia se disipo y no pudo evitar sentirse culpable por hacerla llorar-Lo siento mucho, no haré nada-Y la abrazo una vez más para reconfortarla.

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Rodrigo y Valentín esperaban en la sala de un investigador privado. Luego de la charla que mantuvieron en la avenida principal se habían dirigido a la oficina de un viejo conocido del pelirrojo.
-No puedo creer que hayamos tenido tanta suerte de encontrar a mi viejo “amigo”-Se sonreía Rodrigo con autosuficiencia-Te aseguro que es muy eficiente, tendrá la información en menos de lo que canta un gallo.
-Estoy seguro de eso-Sonrió con afabilidad Valentín. Como respuesta a lo predicado por Rodrigo, el investigador volvió de su oficina con unos cuantos papeles en mano.
-Bueno señores, no les tengo una información muy relevante pues todo ha sido muy apresurado y tuve que echar mano a mis pocos contactos en el FBI. Su nombre de soltera es Scarlett Elizabeth Mayer. Hija de dos campesinos de Yorkshire, heredo una pequeña fortuna de parte de un tío lejano y es graduada en Harvard en licenciatura en letras. En ese momento vive con una mujer llamada Emma Guadalupe Pirovanni, que sufre de una neurosis obsesivo compulsiva severa. Cuida de los dos niños de ella.
-¿Nada más que eso?-Preguntó Rodrigo con molestia. Valentín estaba desilusionado.
-¡Ah! Y es la viuda del señor Santiago Salvatierra.
Y el mundo del escritor se desmorono con tan solo unas palabras.

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-¡La película fue genial, Gero!-Dijo ella emocionada y le dio un efusivo beso mientras salían del cine-¿Viste la parte en que “Edward” ataco al vampiro malo?...gracias, desde que leí los libros quería verla.
Gerónimo que iba cargado de palomitas, refresco y unas bolsa de dulces bufó con exasperación.
-Para mí fue una tortura...no sé que te gusto de esa porquería, tediosa y dulzona hasta decir basta.
-¡Me gusto todo!-Iba dando saltitos a su lado como si fuese una niña pequeña- “Crepúsculo” es uno de mis libros favoritos.
-Siempre te gustan todas las porquerías....oye ¿Te comerás todo esto o lo tiro a la basura?
-¡Como lo vas a tirar!-Tomo la bolsa de palomitas y comenzó a comer-¡Es tan rico!...
Gerónimo la miro con ternura y sonrió, era tan infantil...tan ella. Nadie podría nunca amarla como lo hacía él.
-Si sigues comiendo de esa forma engordaras Serena, ya he perdido la cuenta de todas las cosas que te he comprado mientras mirábamos la película, caramelos, confites, algodones de azúcar, patatas fritas...
-¿No me querrías más si fuera gorda?-Dijo ella poniendo un falso rostro triste.
-¡Claro que sí!; ¡Te amaría aunque fueras la mujer más fea del mundo!-Dijo el con una falsa sonrisa y ella a pesar de tener las palomitas en su mano lo abrazo con fuerza y estampo fuertemente sus labios contra los suyos. Le dio un beso suave y de poca duración pero aun así ninguno de los dos pudieron evitar sentir ese cosquilleo tan mágico.
-Prométeme una cosa-Dijo ella con seriedad.
-Lo que tu quieras-Él se extraño por su repente cambio de humor pero no dejo de abrazarla.
-¡Que si tenemos un hijo se llamara Edward Jacob Carlisle Emmet Jasper!-Ambos estallaron en una carcajada haciendo que toda la gente que caminara a su alrededor los mirara. Irradiaban amor y alegría, y todos los trausentes se dieron cuenta de ello.
-Es un nombre un pelin largo, pero creo que te lo prometeré si me besas de nuevo-Y ella así lo hizo.

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Valentín golpeaba la puerta de la casa con una ferocidad muy inusual en él, siempre tan educado y paciente. Cuando la misteriosa mujer abrió a puerta el entro en la casa dándole un empujón y sin pedir permiso.
-¡¿Dónde están mis hijos?!-Vio a Emma con su mirada perdida espiando desde la cocina y a dos niños amedrentados detrás de ella.
-¡¿Qué hace aquí, bruto!?-Le gritó la dueña de la casa con frenesí-¡Lárguese en este preciso instante si no quiere que llamé a la policía!
-¡Amenáceme cuanto quiera!, ¡Llamé a la policía si tanto le apetece!, pero de aquí no me voy sin mis hijos.
-¡Usted no tocara a mis niños!!-Le contesto ella sin perder la frialdad de sus voz pero sus ojos estaban aterrorizados.
-¡Impídemelo!-Dijo con un dejo histérico en su voz-¿¡Así que usted, maldita arpía, es la viuda de Santiago Salvatierra!?
-¡Lárgate de aquí!-Gritó una vez más-¡Te maldigo maldito desgraciado, arruinaste mi vida y la de mi prima!, tú y los malditos anormales como Santiago ¡Vete!
Al escuchar esas palabras la sensibilidad de Valentín salió a flote entre tanta confusión, furia y dolor. Miró a Emma, que parecía un perrito asustado abrazando a los dos niños que lloraban sin consuelo.
-Lo siento-Se disculpó Valentín-Vine aquí a buscar a mis hijos y me encontré con todo este caos, no entiendo nada-Dijo abatido, la mirada de la mujer se suavizo pero no dejo de ser fría- No sabía que Santiago había estado casado.
-Nadie lo sabía-Admitió ella.
-¿Por qué?
-No tengo porque contarte mi vida-Puntualizo ella con despecho.
-Supongo que no, sólo te aviso que pediré la custodia de mis hijos, Emma nos los puede cuidar.
-Pero yo sí.
-Eso no me interesa, tu no eres nada de ellos y yo su padre-Ella lo miró con aprehensión.
-Conocí a Santiago hace muchos años-Comenzó ella. Valentín intuyo que era para conseguir que le dejara a los niños-Muchísimos años. En aquel momento tenía muchos problemas con su familia y me conoció a mí cuando en unas vacaciones viaje a su país, fui su consuelo, su paño de lagrimas. Y nos casamos en las vegas, estando ambos borrachos. Yo estaba enamorada de él y creía que el de mí. Me mantuvo aquí haciéndome promesas de que cuando terminara de estudiar volvería y nada...pasaba el tiempo.
Me enteré que salía contigo cuando por azahares del destino dejaste a mi prima. Él nunca me lo dijo, nunca me dejo...y de un día a otro se mató. Es toda la historia.
-¿Qué le paso a Emma?
-Enloqueció de dolor, obviamente, lo rompiste el corazón cuando la dejaste por otro hombre, ella no era tan fuerte.
Valentín miró una vez más a su ex esposa. La Emma que él conocía no tenía esa mirada perdida y llena de dolor. No tenía tantas cicatrices en el alma. Y no pudo evitar odiarse por ello.
Ahora Santiago lo había engañado, nunca dudo de él, de su amor cuando lo dejo todo atrás...no podía odiarlo, sabia como era, demasiado débil...demasiado cobarde. A pesar de que lo había querido con su alma, nunca fue capaz de dejar a su familia, ni a su esposa.
Tan débil y cobarde que acabo con su vida, dejando a todos los que le amaban desconsolados.
-Tengo una propuesta para ti...-Le dijo ella apresuradamente
-Te escucho...
-Los dos queremos a los niños...bien, pues a ti se te hará difícil tener su custodia por tu condición, no será muy bien aceptado, tendrías que renunciar a tus “gustos”
-Estoy dispuesto a ellos por mis hijos...
-Hay un forma en la que no es necesario que hagas eso-Él la miro entre intrigado y extrañado- Los niños me quieren mucho, sería muy difícil que se alejen de mí, me consideran su madre...podríamos criarlos juntos y no habría ningún problema.
-¿Juntos?-preguntó Valentín impactado por el plan de ella.
-Si, es una idea muy viable.
-No puedo dejar mi ciudad ni mi trabajo. Tengo una vida fuera de aquí.
-Pues yo no tengo una vida aquí, puedo irme contigo...
Valentín miro a la mujer, y luego a Emma y los niños.
-¿Qué haríamos con ella?
-Un centro de salud mental, perdona Valentín, pero ella no tiene cura. Hace mucho tiempo barajo esa idea.
-Pues, déjame pensarlo, es un cambio muy radical...mañana te lo diré, ahora debo irme, esta información no me tiene bien...me siento desorientado.
-Esta bien-Dijo ella y luego se perdió por el pasillo sin siquiera decir adiós.
¡No parecía real todo aquello!
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En el cuarto de hotel, Rodrigo vio a Valentín entrar al lugar con aire taciturno y arrastrando los pies.
-¿Cómo estas?
-Nada bien, para variar Rodrigo-Contestó él-Scarlett me ha propuesto ir a vivir juntos para tener los niños sin problemas.
-¿Y qué le has contestado?
-Que lo iba a pensar.
-¡Ni lo dudes, Val!-Lo animó él –Son tus hijos, puedes tenerlos para ti, a la convivencia con ella te acostumbraras, tal vez no sea fácil pero no desperdicies la oportunidad.
-Puede ser, ahora estoy muy cansado, han sido muchísimas cosas para un solo día. Solo estoy seguro de dos cosas.
-¿De qué?
-Que quiero dormir y luego que lo intentaremos.
-¿Intentar qué?
-Lo de nosotros, ya sabes, tal vez no te quiera demasiado ahora...pero con él tiempo estoy seguro de que sí Rodrigo, no hay nadie mejor para mí, que tú. Amé a Santiago, pero es hora de desatar mis lazos con él...después de lo que supe me di cuenta que vivir de un recuerdo me haría mal, tengo que permitirme ser feliz y ahora no puedo sentir culpa por ello...

Continuara...

1 comment:

  1. ¡que enredos¡ ¡¡que giro inesperado ha dado la historia, me encanta¡

    aun me queda una hora y media antes que se me cierre el ordenador, espero que me dé tiempo a llegar al final ¡¡me da algo si tengo que esperar a la tarde¡

    quiero acabar la novela antes de meterme en un nuevo proyecto que tengo en mente,

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